Una mirada a la realidad adoptiva de nuestra provincia
En Santa Cruz existe un interés sostenido de personas y familias que se acercan al RUAGFA con el deseo de adoptar. Pero conocer la realidad de la adopción implica mirar más allá de la cantidad de inscripciones.
El sistema no es solo inscripción: es un proceso en el que hay ingresos, evaluaciones, permanencias, desistimientos, vinculaciones, guardas y adopciones. Detrás de cada movimiento del Registro hay proyectos familiares que se construyen, se modifican o, en algunos casos, no continúan.
¿Qué sucede con las familias durante el proceso?
La experiencia del RUAGFA de Santa Cruz muestra que no todas las personas que inicialmente manifiestan su deseo de adoptar sostienen ese proyecto a lo largo del tiempo.
Entre las causas de baja o desistimiento que aparecen con mayor frecuencia se encuentran la falta de ratificación o el abandono del trámite, la decisión de no continuar, separaciones de pareja, embarazos o nacimientos de hijos biológicos y, en menor medida, otras situaciones personales, administrativas o vinculadas a procesos de guarda.
Esto permite comprender algo importante: iniciar una inscripción no significa necesariamente encontrarse disponible para transitar todo el proceso adoptivo. La adopción interpela expectativas, proyectos personales y familiares, y requiere una decisión que pueda sostenerse en el tiempo.
La evaluación también forma parte del proceso
No todas las postulaciones culminan con la admisión al Registro. En Santa Cruz, las evaluaciones han identificado situaciones vinculadas con expectativas poco realistas respecto de la adopción, dificultades vinculares o emocionales, conflictos de pareja, resultados desfavorables en las evaluaciones psicológicas o una marcada rigidez respecto del perfil adoptivo.
La evaluación no busca determinar quién “merece” adoptar. Su finalidad es valorar si ese proyecto cuenta con las condiciones necesarias para responder a las necesidades de una niña, niño o adolescente y garantizar sus derechos.
¿Cómo son hoy las familias de nuestro Registro?
Entre las familias inscriptas en Santa Cruz predominan las parejas -matrimonios o convivientes-, mientras que las personas que se postulan individualmente constituyen un grupo menor, aunque con presencia en el Registro.
Al mismo tiempo, se observa una apertura progresiva hacia distintas configuraciones familiares. Es decir, el perfil de quienes desean adoptar en nuestra provincia se está ampliando, aunque actualmente continúa predominando el proyecto adoptivo en pareja.
Hay interés en adoptar. ¿Pero existe disponibilidad para todas las situaciones?
No necesariamente.
Uno de los datos más significativos que observamos en Santa Cruz es que las disponibilidades adoptivas continúan concentrándose fuertemente en niñas y niños pequeños, principalmente entre los 0 y los 5 años.
A partir de los 6 años la disponibilidad disminuye considerablemente y resulta mucho menor cuando hablamos de adolescentes, grupos de hermanos o niñas, niños y adolescentes con discapacidad o determinadas situaciones de salud.
En el caso de los grupos de hermanos, por ejemplo, la mayoría de las postulaciones continúa orientándose hacia un solo niño o niña.
“Hay interés en adoptar, pero eso no significa que haya disponibilidad para todos los perfiles”.
Tres realidades conviven hoy en Santa Cruz
El análisis del Registro permite reconocer tres situaciones que ocurren al mismo tiempo:
1. Hay muchas personas y familias interesadas en adoptar.
2. No todas sostienen el proceso hasta el final.
3. Las disponibilidades y las guardas continúan concentrándose en perfiles muy específicos.
Eso explica una aparente contradicción: puede haber familias esperando y, al mismo tiempo, niñas, niños o adolescentes para quienes resulte difícil encontrar una familia adecuada. El problema no es simplemente cuántas familias hay, sino para qué situaciones concretas se encuentran verdaderamente disponibles.
El principal desafío en Santa Cruz
Hoy nuestra provincia tiene personas y familias con proyectos adoptivos. Sin embargo, gran parte de esas disponibilidades se concentra en edades tempranas y situaciones determinadas.
Por eso, el principal desafío no es solamente aumentar la cantidad de familias inscriptas, sino también ampliar y construir disponibilidades adoptivas que puedan responder a la realidad de las niñas, niños y adolescentes que necesitan una familia.
“No es que falten familias. El desafío está en acercar las disponibilidades de las familias a las necesidades reales de niñas, niños y adolescentes”.
Por eso, el RUAGFA no es solo un Registro
En Santa Cruz entendemos que el trabajo del RUAGFA no termina con recibir documentación, evaluar una postulación o incorporar un legajo.
Nuestro desafío también es informar, orientar y acompañar; generar espacios de reflexión; trabajar sobre expectativas y disponibilidades adoptivas; articular con el Poder Judicial, los organismos de protección y la Red Federal; y contribuir a que cada proceso pueda pensarse desde las necesidades y los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Porque la adopción no comienza preguntándonos qué niña o niño busca una familia.
“Comienza preguntándonos qué familia necesita cada niña, niño o adolescente”.